Arañas en mis plantas


Pulgones, cochinillas… dentro de tu pequeño o gran vergel aparentemente sano pueden convivir diversos habitantes no deseados que terminen siendo más dañinos de lo previsto. Pequeñas, hermosas… y dañinas. Una epidemia habitual es la que responde al nombre común de araña roja. Sin embargo, conociendo el ciclo de vida de la plaga, se puede prevenir el avance de la araña roja.

Cuando parecía que nuestras plantas se encontraban en perfecto estado de revista completamente sanas, aparecen nuevos enemigos.

Superaron pulgones, cochinillas, orugas, plagas de hormigas… y de repente llega la Tetranychus urticae, o lo que es lo mismo, la araña roja. Estas minúsculas arañas, cuyas patas, cabeza y abdomen ocupan sólo 0,5 mm. de grosor, presentan una característica variedad de tonalidades perfectamente apreciables cuando se porta una lupa. Se podría decir incluso que pueden resultar bellas, pues este ácaro es en otoño e invierno de color naranja, pero verde con dos puntos negros en verano. El abanico se amplía según las etapas de evolución en la que se encuentre la araña y también según el árbol o la planta que esté atacando, abarcando desde el blanco hasta el marrón. Pero cuidado, la parte  mala comienza ahora. Esta plaga acaba defoliando las plantas y son también típicas las telarañas que crean rodeando la planta.

Su detección se realiza a simple vista observando las hojas y comprobando si aparece alguna moteada. Pero antes de llevarnos las manos a la cabeza pensando que está todo perdido, vale la pena conocer el proceso en el que se desenvuelven estos visitantes incómodos. Al principio de la infección, las arañas rojas se aposentan debajo de las hojas. Cuando la infección avanza algunos ácaros se desplazan a la parte superior de las hojas empezando a crear telas de araña sobre la superfície de las hojas que les permiten moverse con más rapidez. En la fase final, las telas de araña son tejidas entre las hojas adyacentes e incluso llegando a envolver la planta entera si las condiciones les son favorables. La vía de infección más común es por el tráfico de esquejes, siendo pues obligatorio pasar a los esquejes entrantes por tratamientos de desinfección.

Los daños que causan no son apenas significativos a corto plazo, por lo que si se combate a tiempo no llegan a afectar a la planta. Los ácaros se desarrollan rápidamente con temperaturas altas y humedad baja. Con temperaturas de 15ºC raramente veremos progresar plaga alguna de ácaros. Con 20ºC las plagas se propagan con cierta facilidad, pero unas dos semanas en volver a tejer telas de araña. Por encima de los 25ºC hasta los 30ºC los ácaros se propagan a velocidad de vértigo, acelerando su reproducción. Lo ideal para solucionar desde un principio este tipo de agresiones animales a nuestras plantas, es sin duda prevenir el avance de la araña roja.

Por todo ello, el Profesor Gardenius cree que es mucho mejor prevenir que lamentar y lo ideal será mojar a menudo el follaje de las plantas pulverizando agua con manguera o con pulverizador de mano.