El Picudo Rojo - La plaga de las palmeras


En el año 1994 nadie en España que no fuera un experto sabía qué era un picudo rojo. En estos 20 años, técnicos, autoridades y amantes de la jardinería conocen de la existencia de este Curculiónido*, y de sus desastrosos efectos sobre las palmeras.

La entrada en España del picudo rojo es fruto del trasiego del comercio internacional. Originario del sureste asiático, ha llegado y se ha asentado en regiones amplias de África y Europa. En nuestro país, las regiones más afectadas son Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana y las Islas Canarias. De hecho, los primeros ejemplares de picudo se detectaron en Almuñécar. La alarma saltó cuando amenazó el Palmeral de Elche, el más grande de toda Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los efectos que produce en las palmeras son el amarilleamiento y marchitamiento de las hojas, hasta su muerte. El principal problema es que la plaga no se aprecia desde el exterior, por lo que en el momento en que se detecta, la planta está ya muy afectada (de ahí que se recomiende realizar tratamientos preventivos durante primavera y verano).

Unas larvas voraces

 
Voraz es la palabra que se puede aplicar a las larvas del picudo rojo. Una vez que salen del huevo se alimentan con avidez del corazón de la palmera, hasta el punto de que pasan de 0,2 a 5 centímetros de tamaño en pocas semanas. En cada fecundación, las hembras depositan entre 300 y 500 huevos que depositan en los huecos de la palmera, en orificios o hendiduras. Las hembras se sienten atraídas por las kairomonas* que desprenden las palmeras por las heridas o podas sin tratar.

• La principal característica de estas larvas es su potente mandíbula. La colonia de larvas puede construir túneles de más de un metro de largo, difíciles de apreciar desde el exterior.
Cuando los síntomas aparecen son tan graves que, generalmente, resultan irremediables.

• Para pasar al siguiente estadio las larvas construyen sus capullos con fibras extraídas de las galerías de la palmera, en cuyo interior sufren una metamorfosis completa*. Cuando sale del capullo, el picudo rojo se ha convertido en
un escarabajo de gran tamaño, de entre dos y cinco centímetros de largo y color rojizo ferruginoso.

 • Sus palmeras hospedantes son, sobre todo, la palmera datilera y la palmera canaria.

Prevención y Combate 

• Es muy difícil de controlar. La primera precaución que hay que tomar se inicia al adquirir los ejemplares. Para prevenir la entrada del picudo rojo es necesario solicitar el pasaporte fitosanitario de las palmeras de importación y realizar una inspección de las procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europa. En ambos casos es aconsejable someterlas a un periodo de cuarentena.
• El uso de parásitos, las inyecciones en el tronco por empresas profesionales y tratamientos con insecticidas sobre la corona de la palmera son
los métodos para controlarlo.
Asimismo se recomienda un riego abundante durante los meses de junio y julio, y aplicar dosis dobles nutricionales para potenciar la subida de savia.
• En Elche se ha desarrollado un tratamiento combinado en el que, además de realizar podas durante todo el año, se instalan trampas con hormonas para atraer al picudo que se distribuyen en el perímetro del palmeral y cubren prácticamente todo el casco urbano.
• En Canarias se procede a la destrucción de las palmeras afectadas hasta que no queden restos de insectos en ninguna de sus fases.