Plagas de pulgones


La llegada de las buenas temperaturas también atrae a pulgones y hormigas.

Casi todos los amantes de la jardinería han padecido en sus jardines o terrazas una plaga de pulgones. Se trata de una de las plagas  más habitual, además de especialmente dañina. La plaga de pulgones viene acompañada de una plaga de hormigas que se convierten en sus aliadas y defensoras frente a sus depredadores.

Los pulgones causan tantos problemas a las plantas por su manera de alimentarse, ya que clavan su pico chupador y absorben la savia de las hojas. El daño viene de la falta de alimentación que sufre la planta, pero también porque el pulgón segrega una sustancia que impide la fotosíntesis y por tanto aún las castiga más.

Si todo esto no fuera suficiente, los pulgones con apenas 3 milímetros de tamaño, son unos grandes transmisores de virus, ya que pican a una planta infectada y al picar en otra sana, le inyectan el virus.

Y otra importante consecuencia de la plaga de pulgones es que viene acompañada de una plaga de hormigas. La relación que se genera entre ambos es perfecta: la melaza que los pulgones segregan es el alimento perfecto para las hormigas y estas los protegen de sus depredadores como las mariquitas.

Cómo detectar la plaga:

 

Con la llegada de la primavera, es conveniente observar nuestras plantas, ya que es una plaga habitual en primavera y verano, y más habitual en cuando hay sequedad en el ambiente o un exceso de fertilizantes.

A simple vista podemos ver a los pulgones, pero también podremos observar las hojas enrolladas y pegajosas, sobre todo los brotes tiernos que son los que más les gustan.

Para eliminar los pulgones es conveniente eliminar las malas hierbas y los restos de cultivo del jardín, ya que lo utilizan para refugiarse. Si detectas el ataque del pulgón en sus primeros estadios y es un ataque débil, se pueden cortar las hojas y los brotes dañados. Para completar la eliminación se puede pasar un cepillo débil y arrastrar el resto de pulgones.

Cuando el ataque es más profundo, es recomendable el uso de insecticidas sistémicos, es decir que penetran en la planta a través de la savia y acaban con los pulgones, cuando la chupan.

Con los tratamientos con insecticidas hay que tener la precaución de repetirlos varias veces al año y durante los meses de primavera y verano aplicar un tratamiento mensual.

  

Sabías que:

 

► Hay hembras aladas y sin alas, pero en ambos casos con reproducción vivípara, es decir que paren los pulgones perfectos. Las hembras aladas dispersan la colonia hacia otras plantas.

►Al observarlos con una lupa, podremos ver en la parte terminal del abdomen dos cuernecillos. Son los tubitos excretores de cera o melaza (líquido azucarado) llamados sifones. Al segregar esta melaza, se cultiva un hongo llamado Negrilla y por su dulzura, se atrae a las hormigas que se alimentan de ella.

► Sus enemigos naturales son las mariquitas, las crisopas y pequeñas avispas. Por ejemplo, las mariquitas en estado de larva pueden comer en 20 días entre 350 y 400 pulgones.

►Hay determinadas plantas que actúan como repelentes: la madreselva, el lupino, la dedalera o la ortiga. De hecho, una infusión a base de ortigas sirve para rociar la planta afectada.